El mono con tijera

🕔 06 de Febrero de 2019

El mono con tijera

Hace millones de años comenzamos a diferenciarnos  genéticamente de nuestros primos hermanos, los monos. La naturaleza fue marcando qué genes nos diferenciarían para que con nuestros cerebros seamos capaces de desarrollar  “tareas humanas”. No han pasado 20  años desde que decodificamos el genoma humano y ya somos capaces de modificarlo nosotros mismos. Primero comenzamos haciéndolo con algunos seres vivos más simples pero nuestro afán no conoce de límites. Traspasamos genes de una especie a otra, clonamos e inclusive, podemos hacer la diferencia y trabajar con una especie de tijera molecular, técnica conocida como CRISPR, que permite cortar, editar y corregir genéticamente nuestro propio genoma.

¿Hacer la diferencia?.  El científico chino He Jiankui “hizo de las suyas”. En 2018 modificó el ADN de dos gemelas, mediante la herramienta CRISPR, y las transformó en inmunes al VIH. En otras palabras, dio el puntapié inicial para dividir a la población en personas con probabilidad de enfermarse con el virus (VIH) y personas que no. Tal fue el rechazo de la comunidad científica mundial que su propio país, China, pasó rápidamente de las felicitaciones y elogios al descubrimiento a la revisión de sus prácticas con células germinales, es decir con aquellas células en las cuales una vez producido los cambios, éstos son transmitidos a la descendencia.

La ciencia avanza y, en la rama de la medicina, los cambios son exponenciales. Existen miles de enfermedades causadas por mutaciones genéticas. Algunas se pueden detectar en embriones no implantados o en distintos estadios fetales. Durante este siglo se discutirá cuales son las normativas legales que encuadren a la manipulación genética. La ética y la moral, bajo el paraguas del mercado y la ciencia, influirán para que los gobernantes legislen sobre esta temática.

La terapia génica se puede realizar tanto afuera como adentro del cuerpo. Una vez detectado el o los genes defectuosos, éstos pueden ser modificados, inactivados o se pueden introducir nuevos genes. Si la técnica es ex vivo se puede trabajar con cultivos celulares, y luego transferirse al cuerpo. Pero también se puede introducir un gen que reemplazará al defectuoso, por ejemplo, en el mismo torrente sanguíneo por medio de un portador o vector como un virus. De esta manera se están abordando enfermedades como la hemofilia, cardiopatías, fibrosis quística, anemia falciforme y algunos tipos de leucemias.

La edición genética podrá transformar la vida de millones de personas que padecen enfermedades que hoy parecen incurables. Existen cientos de patologías causadas por mutaciones genéticas. Inclusive, algunas se pueden detectar en embriones no implantados o en distintos estadios fetales. Sin embargo, la aplicación de esta técnica “con tijera” es controversial. La preocupación se basa en los riesgos de modificar el ADN en la línea germinal del ser humano. Modificaciones que permanecerán en las generaciones futuras.

Si bien los países están discutiendo normativas sobre su uso consensuado, las regulaciones avanzan lentamente y, es sabido que los avances científicos siempre están adelante las regulaciones. Mientras tanto, el mono (Homo sapiens) no dejará descansar su tijera. Está en su esencia, en sus genes. Solo la bioética hará repensar la frecuencia de los tijeretazos.

Prof. Méd. Vet. Silvio G. Sanso





Nota publicada: 06 de Febrero de 2019
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