El lenguaje inclusivo

🕔 21 de Febrero de 2020

La idea de lenguaje puede emplearse con referencia a la facultad de expresión que tiene el ser humano; a una manera de expresarse; o a la lengua entendida como un sistema de signos que sirve para comunicarse.

En 1843, Sarmiento propuso que los americanos nos liberáramos de la “z”, la”v” y la “u” muda. La regla era: si en América no pronunciamos esos sonidos, no es necesario que los escribamos. La reforma ortográfica no fue aceptada.

Actualmente existe la pretensión que el lenguaje inclusivo, incluyente o no sexista sea incorporado por la Real Academia Española (RAE), fundada en 1713 por el Estado Español y cuya principal finalidad es conservar la unidad del castellano en todo el mundo hispanohablante.

Este tipo de lenguaje, hace referencia a hablar tanto en masculino como femenino y también en género “neutro”, tomando en consideración a las personas transgénero e individuos no binarios por igual. Es decir, evita las definiciones de género o sexo. Ejemplificando…se cambian algunas vocales como la “A” ó la “O”  por la “E” o la “X”, entonces resulta “todos” por “todes” ó “todxs”. Inclusive el símbolo @ también tiende a ser utilizado.

Pareciera que no es tan sencillo. El diccionario prescribe cuáles deberían ser los significados “correctos”. Nos ordena en el lenguaje. Pero, obviamente, existen intereses políticos y económicos (entre otros) para que esa variedad lingüística –propuesta desde el centralismo de la RAE- sea puesta en discusión por distintas situaciones sociales que se dan en los países de habla castellana.

El “lenguaje no sexista” había tenido su impulso social en la década de 1970 por los movimientos feministas, donde se cuestionaba la poca relevancia del género femenino en la lengua o la representación despectiva del mismo. La RAE argumenta que el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos o en contextos genéricos o inespecíficos. Y…, por ahora, desestima la utilización de la “e”, la “x” y el @.

El lenguaje inclusivo no es nuevo ni excluyente de nuestro país. Ya se ha discutido, y se discute, en más de una veintena de países de habla castellana. A su vez, es diferente al lenguaje binario  ("todas y todos").

La lengua se encuentra en constante evolución, es perfectible y no impoluta. Quizás la pretensión del lenguaje inclusivo sea razonable y válida, pero indudablemente en la actualidad no se encuadra dentro de las reglas convencionales de nuestro idioma. Este no es un detalle menor, porque entonces los educadores debemos repensar nuestras intervenciones áulicas ante la utilización del mismo en la posible cotidianeidad del uso por parte de algunas personas, sean alumnos, familias e inclusive docentes.

En el proceso de alfabetización se produciría un conflicto con las bases gramaticales, sintácticas y semánticas. A modo de ejemplo, conjugaciones de verbo.

Lo normas para el sistema educativo, avalado por la Academia Argentina de Letras, se basan exclusivamente en la RAE para transmitir sus enseñanzas y cimentar los primeros abordajes del lenguaje de los niños. Sin embargo, se da una paradoja bien Argentina. Facultades como la de Ciencias Sociales (UBA) y de Psicología de la Universidad de Rosario “admiten” la utilización del lenguaje inclusivo, amparadas en su autonomía universitaria. No son las únicas.

También el ámbito público no quiere quedarse atrás, y ya en el segundo mes de gobierno de Axel Kicillof al frente de la provincia de Bs. As. la Ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad sexual, Estela Díaz, anunció que se está trabajando en la elaboración de una guía de lenguaje inclusivo para la administración pública.

Afirma Santiago Kalinowski, lingüista y director del Departamento de Investigaciones Lingüisticas que desarrolla sus actividades en la Academia Argentina de Letras, “El lenguaje inclusivo expresa una posición social y política, pero es incompatible con la convivencia democrática imponérselo a alguien. El peligro que existe cuando está involucrada la administración estatal es que la ciudadanía lea en eso algún tipo de obligatoriedad. Esto no es adecuado. La discusión tiene que ver con la identidad de género, con la lucha de los feminismos y el ordenamiento social de la especie, y es esperable que quienes tomen esa bandera desde la política hagan uso del lenguaje inclusivo como una manera de expresar la discusión profunda”.

Seguramente la controversia siga. Pero sin dudas, las instituciones educativas deben ser el resguardo de la lengua castellana. Al menos hasta que las reglas cambien. Pareciera este no ser el momento, ya que el uso y costumbres de la mayoría de los hispanohablantes no utilizan el lenguaje en cuestión.

 

Silvio Guillermo Sanso

R. Legal Colegio “Campos Verdes” / DIEGEP 6075





Nota publicada: 21 de Febrero de 2020
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